Los nombres del Dios de la biblia, según la Enciclopedia Judía, por primera vez en español.

Esta información se ha obtenido de la Enciclopedia Judía edición 1906, al final aparecen las hojas originales empleadas para el efecto.

Gracias a nuestros amigos de www.fatimamovement.com por poner a disposición de todos dicha versión de la Enciclopedia Judía en su página web. Thank you, buddy!

La versión original digitalizada en inglés se encuentra en este enlace:

http://www.jewishencyclopedia.com/articles/11305-names-of-god

  • Índice
  • —Información bíblica:
  • YHWH.
  • Elohim.
  • El.
  • Shaddai y ‘Elyon.
  • Adonai y Ba’al.
  • Ẓeba’ot.
  • —Según la literatura rabínica:
  • El Nombre.
  • Ehyeh-Asher-Ehyeh.
  • Los Siete Nombres.
  • Usos cabalísticos.
  • Variaciones al escribir los Nombres.

—Información bíblica:

Al igual que los otros nombres propios en hebreo, el nombre de Dios es más que un mero título distintivo. Representa la concepción hebrea del carácter o naturaleza divina y la relación de Dios con Su pueblo. Representa a la Deidad tal como la conocen Sus adoradores, y presenta todos los atributos que la Deidad posee en relación con ellos los cuales son revelados a Sus adoradores mediante la actuación de la Deidad en nombre de ellos. Una nueva manifestación de Su preocupación o atención puede originar un nuevo nombre. Asimismo, un nombre antiguo puede adquirir un nuevo contenido o significado derivado de nuevas y variadas experiencias, fruto de dichas relaciones sagradas.

Entonces, es fácil entender por qué se dice que el nombre divino equivale a la presencia, o poder, o gloria divinas. En Éxodo 23:20-23 se da la promesa de que el Ángel de Yavé [Yhwh en el original] encaminará a Su pueblo a la victoria,  y dicho pueblo debe guardarle respetuosa obediencia, porque El Señor dice, “mi nombre está en él”. El israelita devoto no mencionará ni se oirá de sus labios el nombre de otros dioses (Éxodo 23:13; Josué 23:7; Oseas 2:16-17; Salmos 16:4). Al mencionar el nombre de Yavé (Yhwh) se recalca la confianza en Su fuerza y en su ayuda cierta y eficaz. “El nombre” inspira amor, regocijo y alabanza (Salmos 5:11; 7:17; 9:2; 20:1,7). Por tanto, dicho nombre tiene un vínculo con el altar o santuario, sitio donde manda Dios recordar Su nombre (Éxodo 20:24), o “el sitio el cual El Señor tu Dios elegirá de entre todas tus tribus para poner allí Su nombre.” (Deuteronomio. 12:5; compárese 1 Reyes 8:16,29; 9:3; Jeremías 7:12). El Templo es “el lugar dedicado al nombre de El Señor de los Ejércitos, el monte Sion” (Isaías 18:7). Comparativamente, en unos cuantos pasajes tardíos en la biblia el término “el Nombre” (חשם) se emplea sin lugar a dudas, como equivalente a “el nombre de Yavé  [Yhwh]” (Levítico 24:11,16; compárese Deuteronomio 28:58).

YHWH.

De entre los nombres de Dios en el Antiguo Testamento, y que más veces aparece (6,823 veces), es el denominado Tetragrammaton, YHWH (יהוה), el nombre propio característico de el Dios de Israel. Comúnmente este nombre se representa en las traducciones modernas [Nota: la enciclopedia se redactó a inicios del siglo XX] así: “Jehová,” el cual, no obstante, es filológicamente imposible (veáse Jehová). Esta expresión del nombre surgió al intentar pronunciar las consonantes del nombre YHWH con los sonidos vocálicos de la palabra “Adonai” (אדני = “Señor”); dicho termino fue insertado por los masoretas en el texto bíblico, señalando así que se leyese “Adonai” en vez de YHWH (haciendo de esto un “ḳeri perpetuum”). Cuando el nombre “Adonai” como tal antecede al nombre YHWH, y para evitar leer “Adonai Adonai”, los masoretas escribían YHWH con las vocales de “Elohim”,   en este caso se lee “Elohim” en vez de  YHWH. Derivado de esta interpretación masorética las revisiones autorizadas y revisadas de la biblia en inglés (no se incluye la edición estadounidense de la edición revisada) traducen el nombre YHWH empleando el término “Señor” la mayoría de veces.

De acuerdo con el relato de Éxodo, capítulo 3 (E), a Moisés se le dio a conocer este nombre en una visión en el Horeb. Sin embargo, en un pasaje muy cercano (Éxodo 6:2,3, P) se declara que el nombre no se había dado a conocer entre los Patriarcas. Sólo se emplea una vez en las fuentes documentales del Genesis (J) y apenas lo emplean los demás. Algunos escritores posteriores también evitan su uso. No aparece en el libro de Eclesiastés, y en el libro de Daniel nada más aparece en el capítulo 9. El escritor de Crónicas muestra una preferencia por usar la forma “Elohim”, y en el intervalo de los Salmos del 42 al 83. Elohim aparece más frecuentemente que YHWH, probablemente en algunos casos se sustituyó Elohim con YHWH, tal como se lee en Salmos 53. (Compárese con Salmos 54).

Tal parece que YHWH (יהוה) es la conjugación de la tercera persona singular imperfecta “ḳal” del verbo הוה (“ser”), y significa, por tanto, “Él es,” o “Él será” o, quizá, “Él vive,” siendo la idea principal de la palabra, probablemente, “soplar,” “respirar,” por ende, “vivir.” Esta explicación concuerda con el significado que se le da al nombre en Éxodo 3:14, en el cual se presenta a Dios mientras habla, de ahí que él se exprese en primera persona —”Yo soy” (אהיה, el cual proviene de היה, siendo este último equivalente a la raíz arcaica הוה). El significado, en este caso, sería “Quien existe por sí mismo, quien se basta a sí mismo,” o, más definidamente, “Quien vive,” ya que el concepto abstracto de la existencia como tal era ajeno a la forma de pensar hebrea. No hay duda de que el concepto de “vida” estaba conectado intimamente con el nombre YHWH desde una época temprana. Es el Dios viviente, contrario a los dioses sin vida de los paganos, y es la fuente y el autor de la vida (compárese 1 Reyes capítulo 18; Isaías 41:26-29, 44:6-20; Jeremías 10:10,14; Génesis 2:7; etc.). Esta concepción de Dios entre los hebreos era tan general que incluso aparece en la conocida forma de juramento siguiente, “ḥai Yhwh” (= “YHWH vive” o “vive YHWH”; Rut 3:13; 1 Samuel 14:45; etc.).

De ser verdadera la explicación dada en el párrafo de arriba, la pronunciación original del nombre ha de haber sido “Yahweh” [en español Yajhuej] (יַהְוֶה) o “Yahaweh” [en español Yajahuej] (יַהֲוֶה). De dicha pronunciación se derivan las variantes abreviadas “Jah” o “Yah” (יַה), siendo esta la más evidente, y también estas otras: “Jeho” o “Yeho” (יְהוֹ = יְהִו = יִהְוְ), y “Jo” o “Yo” (יוֹ, que a su vez es la contracción de יְהוֹ), las cuales se integran como parte inicial en los nombres propios compuestos, y “Yahu” o “Yah” (  יַהג = יַהִוִ) como parte final en esos nombres ya referidos. A la vez, esto puede vincularse con el hecho de que en los poemas que redactan los samaritanos el nombre יהוה [o sea YHWH] rima con palabras que terminan con un sonido parecido a “Yahweh” [Yajhuej], y Teodoreto (“Quæst. 15 in Exodum”) declara que los samaritanos pronuncian así el nombre: ‘Iαβέ [en español sería algo así: íabé]. Epifanio le atribuye esta misma pronunciación a una secta cristiana primitiva. Clemente de Alejandría, para ser más exactos, lee el nombre así: ‘Iαουέ [en español: íaoue] o ‘Iαουαί [íaouaí], and Orígenes leía ‘Iα [Ía]. Aquila de Sinope escribía el nombre en letras hebreas arcaicas. En los papiros de magia judeo-egipcia aparece el nombre así: Ιαωουηε [iaoouie]. Existen indicios que al menos desde el siglo III después de Cristo este nombre: YHWH los judíos lo catalogaban como “nomen ineffabile” [o sea que no hay palabras para describirlo, nombre inefable], basados en una interpretación bastante severa de Éxodo 20:7 y Levítico 24:11 (véase Filón de Alejandría, “De Vita Mosis,” iii. 519, 529). Al escribir el nombre YHWH sólo con consonantes, la verdadera pronunciación fue olvidándose. En la Septuaginta, y luego en todo el Nuevo Testamento se traduce como norma así: δκύριος [en español: dkírios] (“el Señor”).

Se ha sospechado recientemente que este nombre: YHWH tenga procedencia foránea y que no sea judío. Algunos vinculan su origen en los quenitas [ceneos o cineos], con los cuales Moisés habitó temporalmente. De acuerdo con la tradición más antigua, el Monte Sinaí, la morada primitiva de YHWH, se ubicaba en territorio quenita. También se ha propuesto que YHWH tiene orígenes cananeos, incluso babilónicos, aunque esta teoría no se ha sustentado adecuadamente. Se han planteado otras teorías para explicar de dónde proviene el nombre YHWH, distintas a la que hemos expuesto en los párrafos anteriores: por ejemplo, (1) que se deriva de הוה (“caer”), y que originalmente se refería a un objeto sagrado, una piedra, probablemente un aerolito, que se creía que había caído del cielo; (2) o que se deriva de הוה (“soplar”), una forma de nombrar al dios del viento y la tormenta; (3) o de la forma “hif’il” [causativa] de הוה (“ser”), significando “Quien origina, quien causa que las cosas sean,” “el Creador”; (4) o de la misma raíz semántica, significando “caer” “Quien causa que las cosas caigan”, en este caso la lluvia y el rayo, ”el dios del trueno o de la tormenta”. De todas las explicaciones, uno se inclina más por la (1) si se considera lo escrito en Éxodo 3:14.

Elohim.

El más común de los términos con los que originalmente se denominaba a Dios es Elohim (אלהים), palabra en plural que la acompaña un verbo conjugado en singular o un adjetivo en singular. Este uso se justifica, muy probablemente, al tratarse de un plural mayestático o de respeto, que expresa alta dignidad o grandeza: compárese el uso semejante de los plurales de “ba’al”  (amo) [baalim] and “adon” (señor) [adonim]. En la lengua etíope, Amlak (“señores”) es el nombre común de Dios. El término en singular en la lengua hebrea, Eloah (אלוה), raras veces se usa, aparece solamente en poesía y en prosa tardía (en Job se emplea 41 veces). Dicho nombre divino también se halla en las lenguas árabe (ilah) y aramea (elah). La forma en singular se emplea en seis pasajes para referirse a deidades paganas (2 Crónicas 32:15; Daniel 11:37, 38; etc.); y la forma en plural también, en pocas veces, al hablar de ya sea dioses o imágenes (Éxodo 9:1, 12:12, 20:3; etc.) o de un dios (Éxodo 32:1; Génesis 31:30, 32; etc.). La mayoría de las veces se emplean ambas formas como nombres del único Dios de Israel.

Se desconoce la raíz semántica de esta palabra. La teoría más probable la vincula con el antiguo verbo árabe “alih” (estar perplejo, asustado; refugiarse a causa del miedo o temor). Eloah, Elohim, significarían “Aquel a quien se le teme o reverencia ” o “Aquel en quien uno se refugia cuando se espanta ” (compárese el nombre “miedo de Isaac” en Génesis 31:42, 53; véase también Isaías 8:13; Salmos 76:12). La predominancia de este nombre en los escritos posteriores, al compararlo con YHWH, nombre ostensiblemente más ligado con la nación hebrea, tal vez se deba a la creciente idea de Dios como el Señor trascendente y universal.

El.

La palabra “El” (אל) aparece en las lenguas asiria (ilu) y fenicia, así como en la hebrea, usándose como un nombre común de Dios. Del mismo modo aparece en los dialectos sur-arábigos, en arameo, árabe, y etíope, al igual que en hebreo, como un componente de los nombres propios. Se emplea en singular y en plural, para referirse a otros dioses o al Dios de Israel. Sin embargo, propiamente como nombre de Dios se usa principalmente en poesía y en relatos proféticos, raras veces en prosa, y al ser así, lo acompaña un epíteto, tal como “un Dios celoso”. Otros ejemplos de su uso junto a un epíteto o un atributo son los siguientes: El ‘Elyon (“Dios Altísimo”), El Shaddai (“Dios Todopoderoso, Omnipotente”), El ‘Olam (“Dios Eterno”), El Ḥai (“Dios Viviente”), El Ro’i (“El Dios que ve”), El Elohe Israel (“Dios, el Dios de Israel”), El Gibbor (“Dios Héroe”).

Hay dudas de que este nombre se derive de la raíz semántica hebrea אול, “ser fuerte” aunque esta teoría sea generalmente aceptada. También se aduce un origen semejante procedente de la lengua árabe significando “estar al frente,” “ser el primero,” “dirigir,” “gobernar,” de donde provendría  “líder,” “señor” Pero el hecho de que la letra “e” en la palabra “El” fuese originalmente corta, tal como se ven en los nombres propios como Elkanah, Elihu (אֶלְקַנַה  אֱלִיהגה), y en el término asirio “ilu,” es una evidencia sólida en contra de esta derivación. No obstante, hay que admitir que no se conoce con certeza el significado original de la palabra “El”, tampoco el de “Elohim”.

Shaddai y ‘Elyon.

La palabra “Shaddai” (שַׁדַּי), que aparece junto a la palabra “El”, también se emplea separadamente como nombre de Dios, principalmente en el libro de Job. Regularmente se traduce así: “El Todopoderoso, El Omnipotente” (en la Septuaguinta, en ocasiones aparece así παντοκράτωρ [se pronuncia: pantokrátoor]). La raíz hebrea “shadad,” de la cual supuestamente se deriva dicho nombre, significa, sin embargo, “subyugar,” “tratar violentamente,” “destrozar.” Entonces Shaddai significaría “devastador,” or “destructor,” lo cual es difícil que esté correcto. Es posible que el significado original fuese el de “sometimiento” o “fuerza abrumadora”, y que este sentido permanezca en dicho nombre divino. Otro origen muy sugestivo asocia Shaddai con la palabra asiria “shadu” (montaña), un epíteto que a veces acompaña a los nombres de las deidades asirias. También se conjetura que la asignación de signos vocálicos de שַׁדַּי quizás se deba a una explicación rabínica improbable de la palabra como שׁדי (“Aquel que es suficiente”), y que la palabra en un principio no haya llevado la doble dd en medio. Según Éxodo 6:2, 3, con este nombre God se dio a conocer a Abraham, Isaac, y Jacob.

El nombre ‘Elyon (עליון) aparece junto a “El”, junto a “YHWH”, junto a “Elohim”, y también separadamente, sobre todo en poesía y en pasajes postreros. De acuerdo con Filón de Biblos (Eusebio, “Præparatio Evangelica,” i. 10), los fenicios solían emplear aparentemente la misma palabra al referirse a Dios, ‘Eλιον. [Elyon]

Adonai y Ba’al.

Adonai (אֲדֹנַי) aparece como nombre de Dios, aparte del uso que los masoretas le dan como lectura sustituta de la palabra “YHWH” [es decir: al ver la palabra YHWH, léase “Adonai”]. Probablemente, al principio era “Adoni” (“mi Señor”) o Adonai (“mi Señor” [mis Señores] plural mayestático o de respeto), y luego se le asignó esta forma, de nombre propio, para diferenciarlo de los otros usos de la misma palabra. La forma simple “Adon”, con y sin el artículo, también se usa como nombre divino. El nombre Ba’al (בעל), que en apariencia equivale a YHWH, forma parte de algunos nombres propios compuestos, tales como Jerubbaal, Ishbaal, Meribaal, etc. Algunos de estos nombres, probablemente en la época en la que el nombre de Baal cayó en desgracia (véase Oseas 2:16, 17), parece que los cambiaron al escribirles “El” o “Bosheth” en vez de Baal (compárese 2 Samuel 2:8, 4:4, 5:16; 1 Crónicas 8:33, 34; 9:39, 40; 14:7).

Hay otros títulos que se le han dado al Dios de Israel, los cuales difícilmente se cataloguen como nombres, son los siguientes: Abir (“El Fuerte o Poderoso” de Jacob o Israel; Gen. 69:24; Isaías 1:24; etc.); Ḳedosh Yisrael (“El Santo de Israel”; Isaías 1:4, 31:1; etc.); Ẓur (“Roca”) y Ẓur Yisrael (“Roca de Israel”; 2 Samuel 23:3; Isaías 30:29; Deuteronomio 32:4, 18, 30); Eben Yisrael (“Piedra de Israel”; Génesis 49:24 [texto dudoso de acuerdo con la versión original de esta enciclopedia judía]).

Ẓeba’ot.

A los nombres “YHWH” y “Elohim” frecuentemente los acompaña la palabra Ẓeba’ot (“ejércitos”), tal como en YHWH Elohe Ẓeba’ot (“YHWH Dios de los Ejércitos”) o “Dios de los Ejércitos”; o, más frecuentemente, “YHWH [Jehová o Yavé] de los Ejércitos.” En este último caso usualmente la palabra “Adonai” va al principio, quedando el título así: “Señor YHWH [Jehová o Yavé] de los Ejércitos.” Este nombre divino compuesto se emplea principalmente en la literatura profética y no aparece en lo absoluto en el Pentateuco, ni en el libro de Josué, ni en el libro de Jueces. El significado original de la palabra “Ẓeba’ot” tal vez se encuentra en 1 Samuel 17:45, donde “YHWH Ẓeba’ot” se interpreta describiendo a “El Dios de los Ejércitos [o las tropas, o las milicias] de Israel” (compárese Josué 5:13-15; Isaías  13:4). La palabra, aparte de este uso especial, siempre significa milicias, huestes o multitudes de hombres, como, por ejemplo, en Éxodo 6:26, 7:4, 12:41, mientras que el singular “ẓaba” se utiliza para nombrar al ejército [más exactamente: multitud] celestial. Vale la pena notar también que el nombre YHWH Ẓeba’ot se ha asociado más de una vez con el Arca [de la Alianza], la cual simbolizaba la presencia de Dios en medio de la multitud de Su pueblo (Números  10:35, 36; 1 Samuel 4:4; 2 Samuel 6:2). Posteriormente, sobre todo en la literatura profética, la palabra comienza a representar a las huestes [multitudes, ejércitos] celestiales, o para decirlo de otra forma, a las huestes terrenales se les añadió el término “celestial”. Los siguientes versículos presentan la idea de huestes celestiales que unen sus fuerzas con las del pueblo de Dios, o que pelean en beneficio de los servidores de Dios: Jueces 5:20; 2 Reyes 6:16, 17; Salmos 34:7, 68:17.

Bibliografía:

  • Gray, Hebrew Proper Names, London, 1896;
  • Driver, The Book of Genesis, excursus i., pp. 402-409, London, 1904;
  • Spurrell, Hebrew Text of Genesis, Appendix ii.;
  • Driver, on the Tetragrammaton, in Studia Biblica, vol. i., Oxford, 1885;
  • Kuenen, Religion of Israel (English transl.), i. 41-42;
  • Monteflore, Religion of Hebrews, pp. 50-53, London, 1893.

—Según la literatura rabínica:

Tanto los rabinos como los cabalistas han mantenido firmemente su creencia en el monoteísmo. De ahí que reconozcan un nombre propio único para la Deidad, considerando los otros nombres como apelativos o títulos que denotan divinidad, perfección, y poder, o la caracterización de Sus actos tal como la humanidad los ha observado y apreciado durante las distintas etapas de su desarrollo. Los cabalistas ilustran este hecho con el ejemplo siguiente: cuando uno observa al Sol usando cristales o lentes de distintos colores, cambia la impresión que uno tiene del Sol con cada cristal o lente que se utilize, pero el Sol sigue siendo el mismo.

El Nombre.

El nombre YHWH es considerado como El Nombre Propio, así a secas; en los trabajos rabínicos más antiguos ya se conocía este término simplemente como El Nombre; también como Shem ha-Meyuḥad (“El Nombre Extraordinario”; Sifre, Num. 143); como Shem ha-Meforash (“El Nombre Distinguido”; Yoma vi. 2); como Shem ben Arba’ Otiyyot (“el Tetragrammaton” o “el Nombre Cuadriliteral” o “El Nombre de Cuatro Letras; Ḳid. 71a); y como Yod He Waw He [en español: Yod-Je-Uau-Je] (leyendo las letras de YHWH a modo de siglas). La pronunciación de El Nombre Escrito sólo la usaban los sacerdotes dentro del Templo al bendecir a la gente (Números 6:22-27); fuera del Templo se usaba el título “Adonai” (Soṭah vii. 6; p. 38a). El sumo sacerdote mencionaba El Nombre en la festividad de Yom Kippur diez veces (Tosef., Yoma, ii.; 39b). R. Johanan decía que los sabios entregaban a sus discípulos la clave de El Nombre [seguramente cómo pronunciarlo y su significado] una vez cada año sabático. Los sabios citaban, “Este es mi nombre para siempre, y con él se hara memoria de mí por todas las generaciones” (Éxodo 3:15). Aquí la palabra “le-‘olam” (para siempre) se ha escrito erroneamente, pues no tiene la “waw” para la vocal “o,” por lo cual se lee “le-‘allem” (“ocultar” o “encubrir”; Ḳid. 71a). Véase Shem ha-Meforash.

Esta restricción de dar a conocer El Nombre acaso sea cuestión de protocolo oriental; en Oriente incluso no llamaban al maestro por su nombre. Por haber nombrado a su maestro Eliseo [o sea, por haber dicho el nombre de él], Giezi quedó leproso como castigo (2 Reyes 8:5; Sanh. 100a). Luego de la muerte del sumo sacerdote Simeón el Justo, cuarenta años antes de la destrucción del Templo, dejaron de pronunciar El Nombre (Yoma39b). De ahí en adelante se prohibió pronunciar El Nombre. “Quien pronunciare El Nombre perderá el derecho a su parte en el mundo futuro ” (Sanh. xi. 1). Hananiah ben Ṭeradion recibió castigo por haber enseñado a sus discípulos la pronunciación de El Nombre (‘Ab. Zarah 17b). Parece que durante los últimos días del Templo la mayoría de los sacerdotes eran indignos de pronunciar El Nombre, en vez de ello los sacerdotes empleaban dentro del Templo una combinación de las letras o de otras letras equivalentes que constituyesen El Nombre. De esta forma se reemplazó El Nombre de Doce Letras, el cual, según una baraita [es decir, una tradición de la ley oral judía que no forma parte de la Mishná], al principio se le enseñaba a todos los sacerdotes; pero al aumentar la cantidad de sacerdotes depravados El Nombre sólo le era revelado a los sacerdotes devotos, quienes “se tragaban” la pronunciación mientras los otros sacerdotes cantaban. Hay otra combinación, El Nombre de Cuarenta y Dos Letras, dice Rab, se le enseñaba a quien tuviera la fama de ser de buen carácter, que tuviese disposición, templanza y que estuviera en el apogeo de su vida (Ḳid. 71a; compárese Rashi a ‘Ab. Zarah 17b). Maimonides, en su “Moreh,” cree que estos nombres estaban compuestos de muchos otros nombres divinos.

Ehyeh-Asher-Ehyeh.

El Nombre Incomunicable [YHWH] al aparecer escrito se leía “Adonai,” y donde Adonai y YHWH aparecía juntos [en ese orden] el último de ellos se leía “Elohim.” Luego de la destrucción del Segundo Templo se perdió toda noción existente de cómo se pronunciaba El Nombre (véase Jehová). Pese a ello, los expertos están de acuerdo en la interpretación del mismo, la cual expresa la existencia eterna e imperecedera de Dios, y que es una composición de היה הוה יהיה (que significa “un ser del pasado, del presente y del futuro “). El nombre Ehyeh (אהיה) expresa Su eficacia en el futuro inmediato, y forma parte de YHWH. La frase “ehyeh-asher-ehyeh” (Éxodo 3:14) algunos expertos la interpretan así: “Yo seré porque yo seré,” utilizando la segunda parte a modo de comentario refiriéndose a la promesa de Dios, “Verdaderamente yo seré [ehyeh] contigo” (Éxodo 3:12). Otros expertos manifiestan que la frase entera constituye un solo nombre. El Tárgum Onḳelos deja la frase sin traducir y así como tal se cita en el Talmud (B. B. 73a). El “YO SOY EL QUE SOY” de la versión autorizada se basa en este punto de vista.

El nombre Yah (יה) está compuesto de las primeras letras del nombre YHWH. Rab y R. Samuel disienten respecto a si “hallelujah” [Aleluya] es una palabra compuesta o si son dos palabras separadas que significan “alabado sea Yah” (Yer. Meg. i. 9; Pes. 117a). Se ha declarado que el nombre Ho (הו) es la parte media de YHWH y una forma abreviada de El Nombre (Shab. 104a; Suk. iv. 5).

El nombre “Elohim” expresa poder multiplicado, o sea, El Omnipotente, y describe a Dios como el Creador de la naturaleza. R. Jacob Asheri, el autor de “Ṭurim,” en sus anotaciones al Pentateuco, dice que el valor numérico de las letras de אלהים (“Elohim”) es el mismo (86) que el de la palabra הטבע (“naturaleza”). “Elohim” representa la fuerza de “din” (leyes fijas), mientras YHWH representa la modificación de las leyes naturales y los elementos de “raḥamim” (misericordia y compasión) tal como se refleja en el estado desarrollado de la humanidad. En el Zohar, R. Simeon cuenta que el Nombre Divino (o sea YHWH) solamente se pronunciaba en la época cuando el mundo era perfecto, y cita Génesis 2:4 (Hebr.)—”en el día en que YHWH hizo los cielos y la tierra.” La palabra “‘asot” se traduce como “perfeccionado,” luego de la Creación (Zohar, Yitro, 88a, ed. Wilna, 1882). La palabra “El” forma parte de “Elohim”, significando simplemente “potencia” (= “poder”). “Shaddai” se interpreta como “el autosuficiente” (“she-dai hu lo”).

El carácter sagrado de los nombres divinos debe reconocerlo el escriba profesional quien transcribe las Escrituras, o los textos de los tefillin [“filacteria” en la versión original de esta entrada en la enciclopedia] y el mezuzá. [Nota aclaratoria: Los tefillin son dos cajitas de cuero en las que se guardan pasajes de la Torá; dichas cajitas van atadas, una al brazo izquierdo dándole siete vueltas a la correa que la sostiene (en el derecho para los zurdos), y la otra sobre la frente. El mezuzá es un pergamino que tiene escritas dos plegarias: “Shemá Israel” (Deuteronomio 6:4-9), y “Vehayá im shamoa” (Deuteronomio 11:13-21); dicho pergamino va guardado en un recipiente que se fija en la jamba o marco derecho de los pórticos de las casas y ciudades judías] Antes de transcribir cualquiera de los nombres divinos, el escriba se prepara mentalmente para santificarlos. Al haber empezado a redactarlo no debe detenerse hasta terminarlo, y nada debe interrumpirlo mientras lo escribe, ni siquiera el saludo de un rey. Si se equivoca al escribirlo, no debe borrarlo, sino que debe encerrar el nombre mal escrito en un círculo para mostrar que lo ha anulado, luego la hoja completa se deposita en una guenizá y se comienza en otra hoja. [Nota: la guenizá es un sitio en donde se almacenan los manuscritos y material sagrado en desuso, no para conservarlos sino para evitar que cualquier escrito que contenga el nombre divino sea tratado de manera indigna. Cuando la guenizá se llena, se retira el material  y se entierra.]

Los Siete Nombres.

El escriba deberá prestar atención a siete nombre divinos: El, Elohim, Adonai, YHWH, Ehyeh-Asher-Ehyeh, Shaddai, y Ẓeba’ot. Sin embargo, R. Jose consideraba “Ẓeba’ot” un nombre común (Soferim iv. 1; Yer. R. H. i. 1; Ab. R. N. xxxiv.; “Sefer Yeẓirah,” ix.). R. Ishmael sostenía que incluso Elohim es un nombre común (Sanh. 66a). Los demás nombres, tales como Misericordioso, Benévolo, y Fiel, nada más representan características que comúnmente se le atribuyen también a los humanos (Sheb. 35a). La prohibición de pronunciar El Nombre, acto que se catalogaba como blasfemia, y cuyo castigo era la pena de muerte, sólo corresponde a El Nombre Propio como tal, o sea YHWH (Soferim iv., end; compárese Sanh. 66a). En muchos de los pasajes bíblicos en los cuales aparece el siguiente término sustituto: “clohim”, se refiere a deidades de los gentiles, o en algunos casos a hombres poderosos o a sabios (véase Génesis 3:5; כאלהים זהייהם ), o a jueces (Éxodo 21:6), o a Israel (Salmos 81:9, 82:6; véase Tan., Ḳedoshim). La palabra “Adonai” a veces se refiere a una persona distinguida (véase Génesis 18:3). Incluso el nombre YHWH, mal utilizado en el relato de Miqueas (Jueces 17:2, 3, 13; 18:6), no es un nombre divino, de acuerdo con la opinión de los expertos (Sheb. 35b). Hay una lista de los nombres divinos dudosos que aparecen en las Escrituras, está en Soferim y en los códigos.

El Talmud dice que Shalom (“Paz”; Jueces 6:23) es el nombre de Dios, por tanto uno no tiene permitido saludar a los demás con la palabra “shalom” en sitios profanos (Shab. 10b). El nombre “Shelomoh” (derivado de la palabra “shalom”) trata del Dios de la Paz, y los rabinos afirman que el Cantar de Salomón [o sea, El Cantar de los Cantares] es una dramatización del amor de Dios: “Shalom” a Su pueblo Israel = “Shulamita.” “Rey de Reyes” en Daniel 2:37 se refiere a Dios. “‘Attiḳ Yamin” (ib. vii. 9) se refiera al Anciano del Universo (véase Yalḳ., Chron. 1076). El pronombre “Ani” (I) es un nombre de Dios (Suk. iv. 5). El primer verso del libro de Ezequiel (“we-Ani”) se refiere a Dios (Tos. Suk. 45a). El epigrama de Hillel “Si yo [soy/estoy] aquí todo es/está aquí” (Suk. 53a) se interpreta que habla de Dios. En el Talmud los nombres divinos se los denomina “Azkarot,” o “Adkarata” en la forma aramea. Los nombres divinos que aparecen escritos en caligrafía “minim” deben extirparse [esto es: cortarlos de la hoja original] y enterrarse en la guenizá. (Shab. 116a; Cant. R. ii. 4). [Nota aclaratoria: la caligrafía “minim” consiste en trazos que empleaban los escribas medievales para formar las letras. Tienen la particularidad de causar confusión a la hora de leerlos, porque las letras aparecen muy juntas y los “minims” de las letras se mezclan, y a veces unodebe adivinar lo qué dice el texto escrito, a menos que uno conozca el contexto de la palabra completa] A Dios también se lo conoce con el nombre Ha-Geburah (“La Majestad”; Shab.87a), aunque más generalmente como Ha-Maḳom. (“La Omnipresencia”), nombre acompañado con la palabra Baruk-hu (“Alabado sea él”). Chequee el listado que aparece más abajo para ver los otros títulos.

Desde hace mucho tiempo se volvió costumbre usar el nombre de Dios en los saludos, tales como “El Señor esté contigo,” o “El Señor te bendiga” (Rut 2:4; Ber. ix. 1; compárese Mak. 23a). Cuando ocurrió la inquisición griega en Judea se prohibió pronunciar el nombre de Dios; sin embargo, con el triunfo de los asmoneos se decretó que El Nombre se mencionase incluso en apuntes y documentos. La fórmula empezaba así: “De . . . en el años del sumo sacerdote Johanan [Juan], el siervo del Dios Altísimo.” Los sabios, no obstante, se opusieron a esta innovación, puesto que pensaban que El Nombre se deshonraría cuando se tachasen los apuntes y se tiraran cuando dejasen de servir. Por tanto, pasado el tercer día del mes de Tishri, según los registros, los rabís prohibieron mencionar el nombre de Dios en los documentos (Meg. Ta’anit; R. H. 18b).

Usos cabalísticos.

Los cabalistas, en su sistema cosmológico, explican los significados de los nombres y añadieron otros nombres divinos. El más importante de ellos es el de En Sof (“Infinito” o “Sin fin”), quien está encima de las sefirot. El Nombre de Cuarenta y Dos Letras contiene los nombres combinados de   אהיה יהוה אדני הויה(deletreado así:

יוד הא אלף הא יוד הא יוה הא ואו הא אלף דלח נון יוד הא ואו

= 42 letras),
el cual es el nombre de Aẓilut (“Animación”). Los cabalistas añadieron El Nombre de Cuarenta y Cinco Letras por ser equivalente al valor de YHWH (הא יוד הא והו   = 45). Este nombre se deriva de Proverbios 30:4—”¿qué es su nombre?” El valor numérico de las letras מה (= “qué”) es igual a 45 (Zohar, Yitro, 79a). El Nombre de Setenta y Dos Letras se deriva de tres versos del libro de Éxodo (14:19-21) que comienzan con las palabras “Wayyissa’,” “Wayyabo,” “Wayyeṭ,” respectivamente. Cada uno de los versículos contiene 72 letras, y al combinarlas se forman los siguientes nombres [véase el cuadro]:

anexo 1 nombres de dios de la biblia según la enciclopedia judía

Los versículos primero y tercero se leen al derecho y el segundo al revés, una letra por cada palabra respectivamente en el orden indicado arriba, de derecha a izquierda. Rashi, también, en su comentario sobre Suk. 45a, menciona esta modalidad (véase Zohar, Beshallaḥ, 52a, y Apéndice, 270a, ed. Wilna). En el Urim y Tumim aparecía escrita una combinación de El Nombre de Setenta y Dos Letras, que consistía en los nombres de las Doce Tribus (50 letras), de los Patriarcas (13 letras), y de “Shibṭe Yisrael” (las tribus de Israel; 9 letras). Cuando, por cualquier asunto, se consultaba al Urim y al Tumim, este nombre divino encendía las letras, las cuales se realzaban de tal forma según R. Johanan, o en una combinación determinada, según Resh Laḳish, de modo que se entendiese la respuesta solicitada (Yoma 73b). Ibn Ezra considera que El Nombre de Setenta y Dos Letras equivale en valor al nombre YHWH cuando se escribe con los nombres de las letras que lo componen (יוד הי ואו הי =72).

Según la Hagadá, quienes se sabían las combinaciones de los nombres divinos de Dios, las empleaban para realizar milagros. El Rey David, mientras se hacían excavaciones para el Templo, y luego de darse cuenta de que el fondo se movía hacia arriba, pidió permiso para que dejase de subir, pues el ascenso del fondo amenazaba con destruir el mundo; lo logró al inscribir el nombre de Dios sobre un tiesto y lanzarlo hacia el fondo. Su ministro Ahitofel (o Ajitofel), quien era muy instruido en La Ley, se lo permitió. (Mak. 11a). Se creó el mundo mediante la manipulación de las letras sagradas que forman los nombres divinos (“Sefer Yeẓirah,” ix.). Se cree que, empleando dicho método, algunos talmudistas han creado animales vivos, de carne y hueso; (Sanh. 65b, 67b); posteriormente otros tuvieron éxito en crear a los golem, con el mismo método (véase Golem).

Variaciones al escribir los Nombres.

Debido al carácter sagrado de los nombres de Dios y el entusiasmo por rendirles respeto y reverencia, los escribas hacían una pausa antes de copiarlos. El texto de las Escrituras se dejaba intacto, claro está; pero en los Tárgumim el nombre YHWH se reemplazaba con dos letras “yods” y una letra “waw” sobre ellas, así:

anexo 2 nombres de dios de la biblia según la enciclopedia judía

dichas letras tenían el mismo valor numérico que YHWH (=26). En sus comentarios los autores sustituían “Elohim” con “Eloḳim” (אלקים) y “YHWH” con “YDWD” (ידוד). Chequeen la lista al final para ver los otros cambios. En el comentario de Ḳimḥi sobre los Profetas (ed. Soncino, 1485) el tipógrafo pide disculpas por haber cambiado la “he” de YHWH por una “dalet” y la “he” de “Elohim” por una “ḳof,” “en honor y reverencia a Su Nombre, no vaya a ser que se pierda alguna copia y la usen mal.” En la literatura hebrea generalmente y en la redacción de cartas el nombre de Dios se representa con la letra “he” o “dalet” con un acento sobre ellas, así:  ה’ o ד’. Los autores de obras teológicas en hebreo generalmente empiezan sus introducciones con cuatro palabras cuyas letras iniciales forman el nombre YHWH (por ejemplo,  וֹישתכח הֹיוצד יֹכדן הֹכודא).

Los nombres y las transcripciones de los nombres de Dios siguientes se encuentra en los escritos rabínicos (los nombres que también aparecen en la Biblia no se incluyen en esta lista):

anexo 3 nombres de dios de la biblia según la enciclopedia judía

anexo 4 nombres de dios de la biblia según la enciclopedia judía

anexo 5 nombres de dios de la biblia según la enciclopedia judía

anexo 6 nombres de dios de la biblia según la enciclopedia judía

Bibliografía:

  • Maimonides, Yad, Yesode ha-Torah, vi.;
  • idem, Moreh, i. 60-62;
  • Shulan Aruk, Yoreh De’ah, 276;
  • Mazor Vitry, pp. 692-694;
  • Ibn Ezra, Sefer ha-Shem, Fürth, 1834;
  • Yesod Moreh, § 11 and notes, Prague, 1833;
  • Eleazar Fleckeles, Mel’eket ha-odesh, Prague, 1812;
  • Zunz, S. P. p. 145.

A continuación, las hojas originales en inglés.

Jewish_Encyclopedia_1906_Vol_09 the names of the god of the bible-1

Jewish_Encyclopedia_1906_Vol_09 the names of the god of the bible-2

Jewish_Encyclopedia_1906_Vol_09 the names of the god of the bible-3

Jewish_Encyclopedia_1906_Vol_09 the names of the god of the bible-4

Jewish_Encyclopedia_1906_Vol_09 the names of the god of the bible-5

Jewish_Encyclopedia_1906_Vol_09 the names of the god of the bible-6

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